miércoles, junio 13, 2007

Fragmentos del fin del mundo (III. Zenit)

Por la ventana veíamos el fin del mundo acercándose a mordiscos lentos y gigantescos, llevándose los edificios de a poco, así como casi no se mueve una nube sin viento, cansado y aburrido de esperar a alguien que creyera en él y se decidiera a ir a buscarlo. Las casas se iban como si de pronto les hubieran quitado el suelo y lo último que veíamos de ellas eran los techos desapareciendo hacia abajo, unos detrás de los otros. Más allá, el cielo nublado se extendía infinito.