viernes, enero 02, 2009

El mar, el mar

Lo primero que piensa es que todas las playas son iguales y que, por extensión, todos los náufragos lo son. El sol ya lo ha secado y el hambre todavía no lo reclama, así que se queda sentado mirando hacia el mar, del que acaba de salir, como la cosa extraña que es, el monstruo de piel brillante y entrañas oscuras que estuvo a punto de tragárselo. Le parece imposible haber llegado a través de eso; siente un escalofrío más grande que él mismo, algo antiguo que es la comprensión pura de una cosa que no llega a imaginar. Sin descifrarlo, se acuesta sobre la arena, cierra los ojos y duerme.

Sueña con una llegada a una playa. La figura sobre la arena es una persona pero es también una letra. Es el mar quien escribe. La persona es él y no es. Entiende, o cree entender, que cada movimiento del náufrago (la persona del sueño que él puede ver desde algún lugar distante) es una nueva letra, pero no conoce el alfabeto y las palabras se desvanecen antes que la sensación del entendimiento. Su piel tiene el color de la arena y cuando mira sus manos, que son las mismas del náufrago y le sirven igualmente para arrastrarse sin fuerza por la playa, alejándose del mar, se da cuenta de que son de arena, que está hecho de arena y que su pelo son algas, y que el sol, al secarlo, está provocando que se deshaga, lo está matando.

miércoles, diciembre 24, 2008

Mi gato es un bibliófilo


Aunque él alega que el libro lo sedujo, no puedo creerle. A mí me está costando trabajo terminarlo.

martes, diciembre 23, 2008

I Love the Smell of Mornings in the Morning

Por alguna razón los olores de los últimos días me recuerdan los mismos días de hace muchos años. Tal vez sea la expectativa del viaje, la idea de que voy a volver a tener vacaciones en la forma en que las conocí por muy poco tiempo cuando era niño, ensardinado por horas en un bus o un carro mientras afuera el paisaje cambiaba hasta convertirse en otra cosa, la superficie de otro planeta que se me metía por la nariz.

Tal vez sea la fecha. Pero no creo, porque en ese caso sería cosa que se repite cada año y algo que tiene en esta ocasión es una mezcla de descubrimiento y déjà vu por volver a abrir, sin querer, sin darme cuenta, la caja de cachivaches, la mesa de noche. (Esperen una taxonomía de las sensaciones que produce abrir una mesita de noche.) Este año, en cambio, ni las luces de navidad pudieron emocionarme, de tan solar que estoy.

El sol, los charcos, las cobijas al levantarme, los ruidos de la calle, el paso de los buses, todos huelen a paseos por Ibagué o Santa Marta o Bucaramanga o Cali. Es un mundo húmedo, nítido, tan elemental como un piscinazo, donde el pan sigue estando a una cuadra o dos y sigue valiendo lo mismo, pero sabe totalmente diferente. Los días, como cualquier vida, están llenos, aunque sea de desespero por el ocio. Todo zumba, todo está vivo e inquieto. Así, en medio de una hiperestesia febril, me imagino que debería terminar el mundo.

jueves, diciembre 18, 2008

Terapia

El paciente (F., 31, un diente desportillado, miope, barriga incipiente, calvicie no tanto y una inmadurez complejísima), se queja de sus compañeros de trabajo y del trabajo de sus compañeros. "Burros cerrados, tapiados por dentro", son sus palabras. Aún así, se lava toda responsabilidad sobre cualquier corrección que pueda hacerles, pues, considera, no sólo no le corresponde sino que además no siente la autoridad.

Vista su insistencia en el tema, sorda a las justificaciones propias, el doctor Ñ. (Dios lo bendiga) lo enfrentó con el siguiente silogismo:

Si (a): A. y F'. (por si las confusiones) consideran que hicieron bien su trabajo.

Y (b): F. considera que hizo bien su trabajo.

Entonces (c): Los tres hicieron lo mismo.

Después de lo cual el paciente no regresó a consulta y decidimos considerarlo curado.

miércoles, noviembre 19, 2008

Cómo no empezar un trabajo de grado en Estudios Literarios

Si la vida es «una ilusión, una sombra, una ficción» (además de un frenesí, vale recordar), ¿qué viene siendo (o, por lo menos, era en el siglo XVII) la ficción, para que le correspondan semejantes compañías?

jueves, septiembre 25, 2008

Alice in Odderland, or Me Goes Global

This is the place beyond the mirror, the Puppeteer said.

No shit, Alice grunted.

Which way do you prefer to talk, said a pink polka dot caterpillar still slimy from its egg, oblivious of interrogation marks.

Downside up, Alice said. She was beginning to feel bored.

Oh, but that’s not fair from you, somebody say, or perhaps Somebody, who was also there.

And what about me stepping on you, asked Alice, her eyes two slits.

That’s fair the lessest, Somebody answered, since after all it (or he, you never know) was there.

Seemingly, I’m surrounded by assholes, Alice told herself but without making any effort not to be heard. There was a general murmur.

I’m General Murmur, he introduced himself knocking his spurred heels one against the other, I’ve been told you’ve been rude with these people that have been but nice to you.

Oh, no, God, I fucking love every single soul in this place; they’re so bright one can’t help it. For instance, those flowers over there—

(The flowers, hearing somebody was talking about them hissed full of conceit, scaring a poor blind mole who thought there was a snake near. The snake laughed so hard it choked on its own venom.)

—they’re great if you need directions. And then to the flowers she said, You heard me, motherfuckers.

I love quotation marks indeed, said the caterpillar a little too late and when there was nobody to care. But I can also do well with some dashes. Italics are lovely but odd, even disdainful—

I’ll crush it, I swear, Alice thought, and then aloud, I’d usually hate punctuation marks, they look like weapons or marks left by weapons. But I could use some interrogation marks right now, sharp as sickles and scythes. I’d use them to cut all your fucking heads off, starting with those flowers.

(The flowers trembled and then forgot why they were trembling so they thought it was an earthquake.)

Earthquake, they yelled.

To hell with you all, Alice screamed. I can’t fucking stand it anymore. I’m leaving.

Wrong, you’re a girl, somebody replied.

Or Somebody, Somebody said.

miércoles, septiembre 24, 2008

Ghostwriting


«La vez que fui a Bogotá» por Brad Pitt

Me soñaba sudando bajo la luz verde de plátanos y palmas, rodeado de ventiladores y jugando con el hielo en el vaso. De vez en cuando manoteaba para espantar a las moscas que querían mi comida y los mosquitos que me querían a mí. Antes de que anocheciera salía a caminar para aprovechar la indecisión del clima entre el bochorno del día y el fresco que se acerca, y recorría calles atestadas de nativos ociosos que se saludaban y enamoraban con pereza, como por tener algo que hacer mientras el alcohol surtía efecto y llegaba la hora de escabullirse hacia moteles, callejones, solares. El aire olía a una mezcla de sudor y frutas podridas. De pronto algo se movía por el borde de un alero bajito. Un gato, pensaba, pero al mirar hacia las tejas de barro cubiertas de maleza veía caer una iguana, bajada de una pedrada por un niño mueco y descalzo.