Alguien se mama (putamente) en algún otro lugar de la imbecilidad de la gente. Semejante agotamiento dice mucho de su confianza. Por mi parte, me siento mamado de no poder estar de acuerdo, de seguir en desacuerdo, como por reflejo, con casi todo o todo lo que leo.
Que me sabe a mierda el steampunk. Que el estilo de los pulp no fue original ni conscientemente un estilo (¡Voy a escribir un cuento a lo pulp, aprovechando que estamos en los treintas o los cuarentas [no recuerdo bien] y por alguna extraña casualidad la clase de revistas que proliferan se llaman pulps y publican cuentos de ese tipo!). Que la ciencia ficción dura parece hecha para idiotas que no soportan que les pidan que imaginen y aún quieren decir que leen ciencia ficción. Que NO, CARAJO, NO va a haber un escritor de ciencia ficción que se gane el Nobel, entiéndanloporfavordeunaputavez. El que más lo merecía se murió en abril de este año, y si ese no pudo dejen ya la lloradera.
Que sí, CARAJO, sí, la literatura del mainstream es el meritico brillo, tocamos a Dios en las pelotas con tanta poesía, hay que ser grande, graaaaaaande para entender a Pynchon, a Amis, a Coetzee, a etceterito y a queseyosito, quita tus sucias manos de Bach lector de Rowling y Brown. Que no sé qué jazz voy a escuchar con mi edición de doscientosmil del cuaderno de notas de ponga aquí el nombre de un autor que a mí no se me ocurrió, ¿qué vino te tomás, con qué sushi te intoxicás, a quién te sacudís por envidioso? Ah, y la condición humana, lloremos.
Que las momitas divas deshechas en polvo del cine de principios de siglo, cuando todas tenían cara de tuberculosas por moda y por inercia del XIX, eran las inigualables insuperables (¿insípidas insufribles?), ideal de la feminidad esculpido en un jabón, por los siglos de los siglos, porque así lo dicta la ley universal de la cinefilia, mamita rica Sarah Bernhardt, vení pacá Pina Menichelli, bisabuelita sexy por excelencia, reliquia sin par en blanco y negro.
Que no se me olvide: SÍ, que el pasado fue la rechimba, eso para qué más si no es para quejarse, los LP eran mejores, las películas sí eran películas, la selección sí iba al Mundial.
Y que sí, viejo, que se va a quedar solito, aunque es obvio que eso es lo que quiere porque así puede seguir pensando que todas las mujeres son unas hijueputas, y eso es más fácil que tratar de entender ("Cortar cabezas es más fácil que entender", ¿se acuerda?).
Manga de ñoños. Qué mierda parecernos.
[Se me olvidaba: P.S. Que sí, que este es el peor país del mundo, que estamos rodeados de los peores países del mundo y que este es el peor mundo del mundo.]
lunes, octubre 12, 2009
martes, septiembre 22, 2009
¿Hay derecho?
[Adivinen la edad del que escribió esto y reclamen sanduchera. La verdad, no sé si deba hacerlo (sé que en el momento en que lo haga la palabra "profesionalismo" y sus implicaciones van a salir corriendo de mi escritorio), pero el mundo tiene derecho a enterarse:]
El interés básico de Edison buscar un complemento de imagen fotográfica complemento al fonógrafo, mediante un cilindro de cera similar al utilizado para grabar los sonidos de su fonófrago (nombre dado inicialmente al fonógrafo), emulando las conocidas cajas de música.
El interés básico de Edison buscar un complemento de imagen fotográfica complemento al fonógrafo, mediante un cilindro de cera similar al utilizado para grabar los sonidos de su fonófrago (nombre dado inicialmente al fonógrafo), emulando las conocidas cajas de música.
miércoles, agosto 26, 2009
Definición del fantasma
—Un alma en pena —dijo, con su suficiencia decimonónica y una pipa entre los dientes—, no es alma aunque animada. El alma como tal no tiene su continuidad en el mundo material y por eso no puede permanecer aquí más tiempo del que su recipiente permanece. Un alma en pena es más bien una incomodidad particular, o sea, el disgusto del espacio cuando se enfrenta a la manifestación física de una ausencia. Lo que pasa es que las partículas se desesperan por ocupar de alguna manera el espacio, el lugar determinado que alguien ocupó por años, tomando su forma, tratando de recrear su presencia, por la simple inercia y ante el simple dolor de algo arrebatado.
sábado, agosto 15, 2009
Un (mal) chiste/post [moderno]
[Imagínenlo contado por George Costanza con camiseta y peluca del Cuentahuesos, y léanlo antes de que me de mucha vergüenza y lo quite.]
La Historia, la Ciencia y el Arte entran a un bar y, al acercarse a la barra, el barman les pregunta:
"¿Por qué las mayúsculas?"
La Historia, la Ciencia y el Arte entran a un bar y, al acercarse a la barra, el barman les pregunta:
"¿Por qué las mayúsculas?"
miércoles, junio 03, 2009
Javier González (1955-2009)
Finalmente la enfermedad se lo ganó. Lo bueno, permítanme la impertinencia, es que aunque la enfermedad se lo ganó no se lo va a quedar. En eso perdió la carrera la muy; a donde sea que se haya ido ya no lo va a alcanzar.
Nunca le pude dar un abrazo. Sé (supongo) que no era la clase de persona que los recibe con mucho gusto, y sólo lo recuerdo sonriéndome a la salida de mi primera exposición en la primera de sus clases que tomé y (de pronto, no estoy tan seguro de esta) la vez que, por alguna razón que no me queda muy Clara, digo, clara, intentamos celebrarle el cumpleaños en un bailadero de a peso del que salió huyendo sin despedirse de nadie. No lo recuerdo bailando. Pero lo recuerdo queriendo pegarme por las notas pseudosuicidas que escribía en mis parciales, cuando no había leído el libro del que trataba todo, o diciendo "Qué horror" después de mi "exposición" sobre Los cantos de Maldoror, no precisamente por Maldoror. Tampoco se me olvida que, a pesar de eso, la clase que dio a continuación repetía muchas de las cosas que yo acababa de decir.
Por fortuna no me la hizo, pero lo ví adivinarle la vida a más de una persona y salir con un comentario al respecto tan abrupto como acertado. Era una mezcla extraña e intensa de carisma e intimidación, aunque creo que lo primero a pesar suyo, más bien porque era algo que venía inevitablemente con la calidad de buen profesor. Tenía un genio de mierda y enseñaba como con indiferencia y resignación. Sólo lo vi entusiasmado al final, quiero decir, la última vez que tuve una clase con él, que fue hace mucho, festejando la presencia de Sasha. Espero que haya tenido más momentos como ese, en los que haya podido ver justificada esa parte su trabajo.
Una mañana, antes de una clase, se me acercó y me pidió plata prestada. Le habían robado el carro el fin de semana y en ese momento no tenía suelto con qué pagar el taxi. Me invitó a tomar un tinto para cambiar un billete y devolverme la plata y nos quedamos los dos callados, con el tinto en las manos, evitando mirarnos. Creo que fue la única vez que estuvimos solos.
No lo conocí, no lo entendí, no le puse atención a sus clases y lo admiré. ¿Cómo puedo honrar su memoria si ni siquiera puedo salir de la mía? No sé nada de su vida que fuera suyo, que no tenga que ver conmigo o en lo que no haya estado yo presente. ¿Quién era la persona de cara dura y bastón que pasaba sola todas las tardes por la playita? ¿Qué música escuchaba, qué hacía antes de quedarse dormido, qué hacía cuando leía (¿tomaba notas, subrayaba, tenía alguna hora favorita?), qué hacía cuando estaba triste? ¿Qué pasaba por su cabeza cuando no pensaba en poesía, qué sintió cuando viajó al Japón y pudo visitar los lugares en donde había estado Basho, qué veía cuando miraba por una ventana?
¿En qué se parecen, realmente, una persona y un recuerdo?
Nunca le pude dar un abrazo. Sé (supongo) que no era la clase de persona que los recibe con mucho gusto, y sólo lo recuerdo sonriéndome a la salida de mi primera exposición en la primera de sus clases que tomé y (de pronto, no estoy tan seguro de esta) la vez que, por alguna razón que no me queda muy Clara, digo, clara, intentamos celebrarle el cumpleaños en un bailadero de a peso del que salió huyendo sin despedirse de nadie. No lo recuerdo bailando. Pero lo recuerdo queriendo pegarme por las notas pseudosuicidas que escribía en mis parciales, cuando no había leído el libro del que trataba todo, o diciendo "Qué horror" después de mi "exposición" sobre Los cantos de Maldoror, no precisamente por Maldoror. Tampoco se me olvida que, a pesar de eso, la clase que dio a continuación repetía muchas de las cosas que yo acababa de decir.
Por fortuna no me la hizo, pero lo ví adivinarle la vida a más de una persona y salir con un comentario al respecto tan abrupto como acertado. Era una mezcla extraña e intensa de carisma e intimidación, aunque creo que lo primero a pesar suyo, más bien porque era algo que venía inevitablemente con la calidad de buen profesor. Tenía un genio de mierda y enseñaba como con indiferencia y resignación. Sólo lo vi entusiasmado al final, quiero decir, la última vez que tuve una clase con él, que fue hace mucho, festejando la presencia de Sasha. Espero que haya tenido más momentos como ese, en los que haya podido ver justificada esa parte su trabajo.
Una mañana, antes de una clase, se me acercó y me pidió plata prestada. Le habían robado el carro el fin de semana y en ese momento no tenía suelto con qué pagar el taxi. Me invitó a tomar un tinto para cambiar un billete y devolverme la plata y nos quedamos los dos callados, con el tinto en las manos, evitando mirarnos. Creo que fue la única vez que estuvimos solos.
No lo conocí, no lo entendí, no le puse atención a sus clases y lo admiré. ¿Cómo puedo honrar su memoria si ni siquiera puedo salir de la mía? No sé nada de su vida que fuera suyo, que no tenga que ver conmigo o en lo que no haya estado yo presente. ¿Quién era la persona de cara dura y bastón que pasaba sola todas las tardes por la playita? ¿Qué música escuchaba, qué hacía antes de quedarse dormido, qué hacía cuando leía (¿tomaba notas, subrayaba, tenía alguna hora favorita?), qué hacía cuando estaba triste? ¿Qué pasaba por su cabeza cuando no pensaba en poesía, qué sintió cuando viajó al Japón y pudo visitar los lugares en donde había estado Basho, qué veía cuando miraba por una ventana?
¿En qué se parecen, realmente, una persona y un recuerdo?
lunes, mayo 11, 2009
Yo quiero ser un geek
Quisiera ser un geek:
Tener la cabeza (más) grande
Y todo el tiempo del mundo.
Quisiera ser un geek
Y tener una novia vestida de Akane
Que dibuje como Clamp en Clover
Y me masturbe como una Bene Gesserit
Que quiere sacar al Kwisatz Haderach de mi Shai Hulud
Mientras tenemos sexo en sindarin
Sin necesidad de ensayar.
Quisiera ser un geek
Y tener la cabeza más grande.
Leer una y otra vez el mismo cuento de hadas
Esparcido en veinte volúmenes
Y catorce mil páginas
Como mantequilla untada sobre demasiado pan.
Trazar el mapa minucioso de mi ocio
Con sus ríos y montañas
Y sus nombres que parecen remedio para la gripa.
Memorizar los ochenta capítulos originales de Star Trek
(Uno tras otro, cuarenta y dos kilómetros)
Más sus parlamentos,
Y discutir en foros por qué los Vorkosigan
Son mejores que los Skywalker
Y casi tan buenos como los Atreides.
Quisiera ser un geek
Y tener todo el tiempo del mundo.
Preparar mi disfraz de Severian
(La versión de Yoshitaka Amano)
Para decapitar a Drizzt Do’Urden
En la próxima convención
Mientras resuelvo Halo 3
Sintiéndome importante
Al decidir mi destino.
Quisiera ser un geek
Tener todo el tiempo del mundo
Y la cabeza grande.
Quisiera ser un geek
Una enciclopedia ambulante
Una alcancía sin fondo
Un reloj de arena esférico.
Quisiera ser un geek
Y no conocer más que juego.
Tener la cabeza (más) grande
Y todo el tiempo del mundo.
Quisiera ser un geek
Y tener una novia vestida de Akane
Que dibuje como Clamp en Clover
Y me masturbe como una Bene Gesserit
Que quiere sacar al Kwisatz Haderach de mi Shai Hulud
Mientras tenemos sexo en sindarin
Sin necesidad de ensayar.
Quisiera ser un geek
Y tener la cabeza más grande.
Leer una y otra vez el mismo cuento de hadas
Esparcido en veinte volúmenes
Y catorce mil páginas
Como mantequilla untada sobre demasiado pan.
Trazar el mapa minucioso de mi ocio
Con sus ríos y montañas
Y sus nombres que parecen remedio para la gripa.
Memorizar los ochenta capítulos originales de Star Trek
(Uno tras otro, cuarenta y dos kilómetros)
Más sus parlamentos,
Y discutir en foros por qué los Vorkosigan
Son mejores que los Skywalker
Y casi tan buenos como los Atreides.
Quisiera ser un geek
Y tener todo el tiempo del mundo.
Preparar mi disfraz de Severian
(La versión de Yoshitaka Amano)
Para decapitar a Drizzt Do’Urden
En la próxima convención
Mientras resuelvo Halo 3
Sintiéndome importante
Al decidir mi destino.
Quisiera ser un geek
Tener todo el tiempo del mundo
Y la cabeza grande.
Quisiera ser un geek
Una enciclopedia ambulante
Una alcancía sin fondo
Un reloj de arena esférico.
Quisiera ser un geek
Y no conocer más que juego.
martes, abril 21, 2009
Una fábula po(do)smoderna
La Esfinge: ¿Cuál es el animal que camina en cuatro patas en la mañana, en dos al mediodía y en tres al atardecer?
Edipo: ¡LA VINCHUCA!
Edipo: ¡LA VINCHUCA!
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