martes, mayo 29, 2007

Paralaje del sembrador

Con el perdón de Jesús, a pesar de todo maestro de lo más interesante, es cierto que se cosecha de lo mismo que se siembra (deberíamos decir solamente), pero, añadamos como aclaración, se cosecha justo donde se siembra; es decir, así como obtendremos peras en un peral, también resulta que las conseguiremos en el lugar donde las sembramos y no a dos kilómetros de allí, donde sembramos olivas o guayabas, y donde con casi toda certeza cosecharemos guayabas u olivas. Y si hay peras tal vez las gracias le correspondan a algún pájaro pasajero, por eso siembra, lo que se dice siembra, no es que sea, así que menos cosecha. De modo que, cristianos paranoicos del mundo, a relajarse, que si por algún desacierto o distracción moral terminaron sembrando un rencor o una pena, rencores y penas se cosecharán allí y solo allí y no en el resto de la superficie de la vida, como si una persecución monomaníaca se desplazara bajo y entre la tierra, siguiendo nuestros pasos para brotar de súbito, y con justicia divina y airada, en el momento en que, por descuido o falta de ganas, nos detuvimos un ratico.

1 comentario:

Germán Cuervo dijo...

O puede que sí resulte uno cosechando en otro lado lo que se sembró lejos de ahí. Con lo impredecible que es la metafísica, nunca se sabe.

Muy bueno lo que escribe, lo pone a uno a pensar. El sofisma de la etimología de unicornio está muy divertido. Seguiré consultando su blog de cuando en vez.